SÔBER

Es muy complicado que una banda que lleva 20 años en activo siga manteniendo ese poder de asombrar, alejando sus lanzamientos del mero trámite que supone poner un disco nuevo en el mercado. SÔBER tienen esa capacidad de dar siempre algo nuevo, de esquivar los pasos lógicos para así mantener su propia coherencia. Cualquiera en su posición se habría quedado repitiendo discos tan magnánimes como ‘Paradysso’ (con numerosos discos de platino), pero eso habría sido una condena a muerte, un yugo creativo que no les habría dejado progresar, crecer y, sobre todo, innovar en su propio sonido.

Sôber llevan muchos años sonando a ellos mismos sin convertirse por ello en una réplica anodina. ‘Letargo’ no iba a ser una excepción. Lo han estado macerando durante los dos últimos años, poniéndole especial hincapié este último, en el que han estado encerrados en los Cube Estudios trabajando, como no, junto a su ingeniero de sonido Alberto Seara. Por eso lo primero que llama la atención en cuanto arranca el disco con riff de “Afrodita” es la cantidad de horas de preproducción que han debido echarle para que todo encajase a la perfección, obligándose ellos mismos a parar para poder lanzar el álbum. “Ponerte límites a nivel creativo es como ponerte barreras absurdas” comenta Jorge Escobedo (guitarra). “Otra cosa es que nosotros nos hayamos marcado una fecha de salida, porque la gente nos estaba reclamando algo nuevo, y hemos tenido que poner ciertos límites. Si no, esto sería como ese pintor que nunca llega a ver su obra terminada del todo”.

Lo primero que llamará la atención del disco, sin haberle dado al play, es la portada realizada por Antonio Bernardini (guitarra), realizada con bolígrafo y de una factura impresionante. “Todo el mundo tiene al oso polar como un animal muy mono pero en realidad es de los más furiosos del planeta. Fue precisamente el oso el que nos dio la idea del deshielo, de salir del letargo a comérselo todo. Lleva 6 meses sin comer así que imagínate el hambre” nos comenta Bernardini introduciéndonos en el concepto del álbum. “Habla de Sober, de ese periodo de dos años de no sacar nada nuevo y de cómo nos enfrentamos de nuevo a ello, los miedos que tenemos” redondea Carlos Escobedo (bajista y cantante). “Un grupo cuando está componiendo está un poco aletargado en su disco, pero nosotros en donde nos sentimos cómodos es en directo con lo cual somos un poco ese oso”.

Pero no se queda ahí la reflexión. ‘Letargo’ va más allá. Es un toque de atención. “Se refiere a la sociedad en la que estamos viviendo. No es tan personal como puede parecer a priori. La canción de “Letargo” sí que tiene que ver con el grupo, con lo que estaba viviendo en ese momento, pero el concepto del disco tiene más que ver con lo que estábamos viviendo la sociedad, que parece que está muy aletargada, esperando a que pase algo en vez de buscar las fuerzas para hacerlo. Buscábamos ese concepto de algo que está invernando. No es llegar a estar muerto, pero sí que necesitas que se vaya el hielo para que salga el sol y que salga el oso que llevas dentro. Esa es la metáfora que queríamos buscar” comenta Carlos.

Esa metáfora engloba los doce temas del álbum, aunque de manera muy sutil. Siendo su obra más metalera hasta la fecha, no han dudado en hacer un disco oscilante, ameno, en el que los riffs cortantes y pesados (“Encadenado”, “Mañana”, “Fugaz” o “Morfina”) no friccionan con otros más lentos e intensos (“Unax”, “Capricho” u “Otoño”), creando una unidad compacta muy dinámica. Para lograr eso, tuvieron que sacrificar algunas creaciones que no encontraron su espacio vital en ‘Letargo’. “Descartamos 12 ó 13 temas” nos confiesa Carlos. “Queríamos hacer un disco más conceptual, en lo que todo estuviese ligado. No era cuestión de componer sin más para luego elegir sólo las buenas y hacer un orden. Aquí hay mucho más trabajo y por eso los temas están vinculados, unidos, para transportar al oyente a lo que nosotros queremos contar en él, pero que tenga canciones muy dispares. Que sea “conceptual” no quiere decir que todas las canciones suenen iguales, sino todo lo contrario. Hay muchas tonalidades y muchos cambios en el disco”.

Lo que no hay que confundir, tratándose de Sôber, es el letargo con la relajación, pues da la sensación de que siempre están maquinando algún plus que darle al público. “Nosotros no nos relajamos. Hacerlo sería un error porque no estamos aquí para eso” comenta Carlos. “Es más, creo que musicalmente nos hemos superado en ‘Letargo’, porque hemos dado más de nosotros para intentar hacerlo todavía mejor. Siento que es el mejor disco que hayamos hecho. En el momento en el que no sintamos eso con cada lanzamiento seremos otro concepto de banda y no hicimos Sôber para eso”.

De hecho, eso ya lo dejaron claro cuando en el 2004 decidieron hacer un parón. “Cuando descansamos fue por ser consecuentes con eso. Cualquiera hubiese pensado que fuimos gilipollas porque estábamos haciendo dinero por un tubo, cuando en realidad lo que fuimos fue ser sinceros con nosotros mismos. Nosotros arrancamos una banda por ilusión, no para vender motos. Necesitábamos descansar y ¿cómo volvimos? Pues dando zapatilla con un disco como ‘Superbia’ que enganchó, además, a público totalmente nuevo”. Como primer single ha salido “Blancanieve”, uno de esos temas que demuestran la evolución del sonido de la banda y en el que han contado con la colaboración/actuación de Paula Vázquez, Kike San Francisco, Nacho Guerreros (LQSA) y Jony Elias (Mayumana, Yllana) en el videoclip. “Tiene una parte muy negativa, pero siempre con ese punto esperanzador, de cerrar la puerta para no volver a entrar jamás” nos comentan sobre el tema, sobre lo que representa y transmite. “Debemos pensar que nuestros actos tienen consecuencias”.

También les podremos ver sobre los escenarios. Si para ‘Letargo’ se han tomado su tiempo, están haciendo lo propio para la gira de presentación, la cual arranca a finales de febrero. Quieren que sea algo especial. “Estamos preparando el repertorio y la escenografía porque queremos marcar un antes y un después. Estamos un poco cansados de ir sólo con un telón, a nivel visual, y queremos darle algo más a nuestro público. Ha habido épocas en las que hubiese sido más fácil, de vacas gordas, y ahora ha sido más difícil, pero no imposible así que la gente lo verá en breve”.